sábado, 1 de septiembre de 2012

ÉRASE UN AMOR FUTURO




Puntuación: ☆☆☆

SINOPSIS:
Inglaterra, 1994. Cuando la amada esposa de Richard Lambert fallece, él piensa que jamás volverá a encontrar de nuevo el amor, hasta que, explorando una torre medieval, cae por las escaleras y aterriza en otra época...

Inglaterra, 1214. Cuando despierta, se encuentra en el cuerpo de uno de sus antepasados que está a punto de morir tras la batalla. Mientras su esposa lo cuida para que recobre la salud, se da cuenta de que no es el hombre cruel que conocía. Y él descubre una segunda oportunidad... con su único amor...



OPINIÓN PERSONAL:

Adoro las novelas que tienen como eje de la historia un viaje en el tiempo. Por ello, empecé con mucha ilusión a leer este libro. Sin embargo, no he encontrado en él tanto como me habría gustado.

Le he dado una puntuación bastante alta solo por el hecho de que haya despertado mi curiosidad con respecto a la época de la historia medieval donde la autora ambienta el relato. Y es que la exactitud histórica, tanto a la hora de describir la situación política de la época, como a la hora de narrar el día a día de los contemporáneos medievales, es un mérito que no se le puede desvalorizar a la escritora. Según he leído sobre ella, está licenciada por la universidad en literatura medieval, y eso se nota en la riqueza de detalles con la que adorna la novela. Su capacidad para transportarnos a la Edad Media es alabadora, ya que con solo haber leído dos frases cada vez que reemprendía la lectura ya me daba la impresión de formar parte de esa sociedad primitiva y supersticiosa.

Así que, el 80% de la nota que le he otorgado tiene que ver con la profesionalidad con la que ha tratado el contexto histórico y con las ganas que me ha inspirado de profundizar en el conocimiento de esos tiempos, de indagar un poco más sobre la Normandía del siglo XIII, sobre el rey Juan I y único con ese nombre de toda la historia monárquica de Inglaterra, ya que fue considerado tan mal rey que nadie quiso que ningún otro hombre con el nombre de Juan volviera a ocupar el trono inglés. También he querido obtener más información sobre la Carta Magna, que limitaría el poder absoluto del rey y sería la base sobre la que nacería la Constitución.

Y ahora que he resaltado las virtudes más destacables de la novela, voy a exponer los “peros”. 

Veamos, a mí esta novela me la han venido como una historia de romance, pero francamente, la historia de amor me parece que está planteada de manera mediocre. Para empezar… ¡No sé exactamente cuándo se enamoran los protagonistas! 

La protagonista, Eleanor, es una mujer llena de recelos hacia su marido, que era un hombre bruto, incompasivo, bárbaro, inculto, dominante, irrespetuoso y letal. Ella sentía hacia él una mezcla de temor y profundo odio, y habría deseado de buena gana su muerte de no ser porque él no era el peor monstruo que la acechaba. Sin embargo, un buen día él escapa de las garras de la muerte, revive, y lo hace siendo un hombre totalmente diferente: amable, tranquilo, pacifista, tierno, observador y juicioso. Y vale que sufriera lesiones graves, pero no es que haya cambiado, ¡es que es un hombre totalmente distinto! Y en el momento en que él le cuenta que viene del siglo XX, ella reacciona de un modo demasiado comprensivo y tranquilo, teniendo en cuenta que hacía poco había barajado la posibilidad de que un demonio hubiera poseído el cuerpo de su marido. Es un poco contradictorio que, en una época donde la superstición es ley, una mujer se tome con más tranquilidad que una posesión demoniaca el hecho de que le cuenten que viene de un futuro de unos setecientos años más adelante. Tampoco pedía que graznara pidiendo un exorcismo, pero esperaba que al menos le despertara una curiosidad enfermiza por ese tiempo del que viene, no una absoluta comprensión y serenidad ante lo que le cuentan. Me pareció un poco surrealista ese momento.

Tampoco veo la necesidad de que el amor fallecido de Richard en el siglo XX, Lucy, y Eleanor compartan los mismos rasgos físicos. En el fondo son mujeres necesariamente distintas, porque pertenecen a épocas incomparables, y ambos tienen rasgos de personalidad muy diferentes. Además, me parece un poco injusto para el personaje de Eleanor que el primer interés romántico que siente Richard hacia ella se base en su parecido a Lucy… Eso no resultó bonito, al menos a mi parecer.

Me repito: la historia romántica entre ambos me pareció inconsistente. Lo que me gusta de las novelas de amor es el proceso de enamoramiento, todos esos ingredientes contradictorios que se ponen en juego durante esa fase, toda esa intriga emocional a la que nos someten las autoras. Los encuentros y desencuentros, las discusiones y las reconciliaciones, la autonegación del sentimiento y la final aceptación, el choque entre dos voluntades, el saboteo externo que sufre la relación… Todos esos momentos son los que hace que una historia de amor respire, viva, tenga fuerza. Pero en esta novela no he encontrado nada de eso… El proceso de enamoramiento es impreciso y rápido, y se ha basado en retratar la ternura en la pareja, que sin la previa emoción del enamoramiento se nos presenta como una escena ñoña y superficial que quieres que pase enseguida para volver a la trama de las intrigas políticas, mucho más interesante. A mí al menos me ha ocurrido eso.

También se ha planteado un romance secundario en la novela, poniendo de protagonistas al hermanastro bastardo de Eleanor, Hugh, y a la princesa menor de Gales, Angharad. El amor entre ambos tenía posibilidades, y de hecho es una historia que se asoma hermosa en las páginas, pero la autora no la define demasiado y nuevamente la inexactitud del romance la presenta insípida al final… Una pena, porque era en verdad prometedora.

En conclusión, es una novela con muchos contrastes. Es buena en el sentido de que transporta de lleno a la Edad Media y te hace vivir esa época. Además, tiene enganche, y una considerable dosis de intriga y acción lo suficientemente absorbente como para obligarte a llegar al final de la historia y embelesarte en sus páginas. Lo que le falta es ese tirón que te haga arder en deseos de retomar la lectura… Pero una vez te pones a leer, disfrutas del libro. Como contrapunto, lo ya dicho, que en el terreno romántico no está muy elaborada y que hay demasiados cabos sueltos en cuanto a los sentimientos de los personajes.

Sin embargo, no puedo negar que me lo he pasado bien leyendo la novela, así que le doy un 6,5.


Unas citas...

#1
Mañana llegará, ya estemos cualquiera de nosotros preparados o no.

#2

A veces admitir debilidad es la mayor fortaleza.

#3

Te quiero, Angharad. Ahí está, lo he dicho. Y no me importa lo que nadie piense de eso salvo tú.

domingo, 26 de agosto de 2012

BESOS DE MURCIÉLAGO



Puntuación: ☆☆☆



SINOPSIS:

James, un chico de la alta sociedad inglesa, va a pasar las vacaciones de Navidad con los Graham, una familia de clase media americana. Kesley será la encargada de hacerle de anfitriona, pero la verdad es que no lo tendrá nada fácil: la personalidad excéntrica y sofisticada de James se desvelará muy pronto.

Acostumbrado a un tipo de vida propio de las élites, no aprueba ni a los amigos, ni al hermano rasta, ni la comida, ni la forma de vestir de Kesley. James extiende periódicos para sentarse en el autobús, compra los alimentos más caros y exclusivos del supermercado, pide taxis cada día y humilla a Kelsey con sus comentarios impertinentes.

A pesar de las continuas peleas, de las ironías fuera de tono del inglés y de los cortes exasperados de Kelsey, la convivencia les forzará a establecer pactos y, poco a poco, el abismo que hay entre ellos se irá estrechando hasta que una noche, con unas copas de más y ante la sorpresa de Kelsey, James la besará con la excusa del muérdago navideño.


OPINIÓN PERSONAL:

Hacía ya tiempo que tenía ganas de hincarle el diente a esta novela… Y es que en su día, cuando aún estaban vigentes las votaciones para el concurso y nos expusieron 50 páginas de la novela, me quedé intrigadísima con el desarrollo de la relación entre Kelsey y James. 

De verdad, es inimaginable que dos personas tan opuestas como ellos dos pudieran llegar a compartir sentimientos que no se basaran en el odio… Pero una vez más, somos testigos de que el amor no sigue patrones establecidos, y que los sentimientos pueden ser el mejor puente para salvar abismos.

Lo cierto es que me he reído MUCHÍSIMO con este libro. Y que me hagan divertirme tanto durante la lectura de un libro es una sensación fantástica que valoro mucho.

Los personajes son una exquisitez, sobre todo James. Es uno de los personajes más originales que jamás he tenido la oportunidad de conocer… Y es que James parece un extraterrestre venido de un planeta donde la gente se desplaza en limusina, donde la palabra “supermercado” podría ser el nombre del menú de un restaurante chino y donde la tarjeta de crédito te granjea la compra de una cadena entera de hoteles si así lo quisiera. Y de ese mundo tan elitista y exclusivo desciende James, un joven mimado y ególatra que se cree superior a cuantos le rodean y no trata de ocultarlo; al contrario: en todo momento resalta su superioridad y no se corta a la hora de criticar de manera insultante a los demás. Es un joven maniático, egoísta, quejica, algo hipocondríaco y que no admite nada menos que lo mejor. Sin embargo, tiene chispa y no resulta en absoluto aburrido; es tremendamente ingenioso, y sus malintencionadas pullas te harán soltar alguna que otra carcajada… Además, llegas a cogerle cariño pese a lo insoportable que se empeña en ser, ya que terminas por verlo como a un niño grande que tiene todo por aprender, todo lo referente a disfrutar de los pequeños “riesgos” de la vida y de los sentimientos.

Por otro lado, tenemos a Kelsey. Kelsey es la antítesis a James: es desordenada, despreocupada con su aspecto, sencilla y nada egoísta. Tanto su cuarto -que sigue el patrón del de una adolescente normal con el suelo haciendo la función de ropero y el armario revuelto- como su manera de vestir –ocultando las curvas de su cuerpo bajo sudaderas anchas combinado con vaqueros viejos- serán constantemente motivo de observaciones y duras críticas por parte de James; pero Kelsey ya ha decidido que está demente y además tiene de por sí demasiada personalidad como para que las tonterías de James le afecten. Ella es una chica fuerte y digna, capaz de hacer frente a James y ponerle en su lugar cuando el sobrepasa la línea de su paciencia (y creedme cuando os digo que hay que hacer acopio de mucha para no terminar asesinándolo… Os juro que no os habéis topado con un personaje semejante… Hasta yo tenía la necesidad de estrangularlo de cuando en cuando XD).

Y cómo dejarme en el tintero a Marcus, el hermano de Kelsey… Este chaval es un mundo aparte, un holgazán profesional que le dará un toqué fresco y humorístico a la historia que no tiene precio… Y seguro que acabaréis por cogerle cariño, porque en el fondo es un chico ingenuo y muy sensible que es naturalmente alegre y agradable con la gente.

Los amigos tanto de Kelsey como de Marcus también le darán un empuje cargado de humor a la historia. De alguna manera ayudarán a contrastar más aún el mundo de James y lo harán sentirse como en una excursión al ZOO donde le han encerrado en la jaula de orangutanes por equivocación (XD).

Lo cierto es que la historia no consta de mucha acción; no tiene elementos destacadamente sorprendentes, pero tampoco se echan de menos. Silvia Hervás se las arregla para que los personajes sean tan carismáticos que se sirvan por sí solos para desarrollar nuestro interés por la historia y creen una trama fuerte y atrapante que nos mantenga pendientes de la obra.

Una de las cosas que más me han gustado de la novela es el hecho de que nadie intente cambiar a nadie. A menudo leo libros sobre hombres que en principio son indomables y se transforman en un oso amoroso… ¡PUES ESTA VEZ NO! Es verdad que James hará el esfuerzo de integrarse en el mundo de Kelsey (que no mudarse permanentemente y abandonar el suyo. Eso habría sido cuanto menos surrealista….), pero a cambio también exigirá que Kelsey se amolde en cierta medida al suyo… Sin embargo, ambos se enamoran el uno del otro siendo como son, y ninguno de los dos siente la necesidad de cambiar a nadie, solo compartir y mostrar el mundo al que pertenecen… Y eso es algo infinitivamente bonito. 

Además, el amor entre ambos surge de manera tan poco convencional… Dicen que la convivencia es propensa a matar las relaciones… Y el amor entre Kelsey y James surge bajo una estricta convivencia… Pero lejos de que ésta les convenza de los defectos del otro y les haga percatarse de sus irritantes manías (que también), la convivencia les obliga a pasar tanto tiempo juntos que terminan por conocerse profundamente y empezar a  apreciar sensaciones que sienten en compañía cuando el odio no rige el momento. 

Para finalizar, os recomiendo su lectura. Porque esta es una novela con una trama engañosamente sencilla, donde la complejidad se encuentra en lo más interesante que pude plantearse: el desarrollo de los sentimientos y la lucha a favor o en contra de ellos. Ésta es una novela que pese a tratar un tema que bien podría tildarse de común, se las arregla para ser absolutamente original y memorable.

Una novela juvenil romántica encantadoramente refrescante y divertida.

Un 8,5.


Un par de citas…

#1

—Será mejor que acudamos a la cafetería donde hemos quedado con Marcus. Debe de estar esperándonos.
—No sé qué decir. Quizá sea demasiado tarde, quizá haya pasado frente al museo de la Edad de Piedra y haya decidido quedarse a vivir allí, en su hábitat natural, para siempre…
—Deja de decir idioteces y camina más rápido —Kelsey aceleró el paso con la vista fija en la acera—, ¿o acaso prefieres que cojamos el autobús?
—Oh, no, no. —Siguió decidido su paso—. ¿Sabes?, no me acabó de convencer aquella limusina grande. Prefiero la mía.


 #2
—¿Y tú? ¿Qué me has comprado a mí? —Kelsey se encaró con él, alzando los hombros.
—Nada.
—¿Nada? ¡Serás desgraciado!
—¿Acaso tenía que hacerlo? —Se cruzó de brazos, confundido.
Kelsey, enfurecida, le dio un puntapié a la papelera que tenía al lado.
—Mira, quizá esa papelera sería tu regalo perfecto… Piénsalo, podría sustituir a tu armario.
—¡Idiota, fue idea tuya que nos hiciéramos regalos!
—Ya. Pero no sabía que yo también tenía que comprarte uno a ti.


#3

—¿Qué tiene de raro Marcus? —preguntó—. ¡Solo es un poco hippie!
James rió a carcajada limpia.
—Yo pensaba que los hippies eran pacifistas —dijo a modo de reflexión en voz alta—. Y me extraña que tu hermano lo sea. No sé si te has fijado, pero su pelo podría sustituir perfectamente a la más potente de todas las bombas atómicas —musitó rascándose el mentón con parsimonia—. ¿Te has parado alguna vez a observar sus rastas al detalle? Tengo la seguridad de que albergan nuevas partículas celulares jamás descubiertas por el hombre…

sábado, 11 de agosto de 2012

ENTRE LUZ Y TINIEBLA




Puntuación:☆☆☆




SINOPSIS:

Alguien me estaba observando, es una sensación perturbadora cuando estás muerta. 
Pese a no sentir el papel entre los dedos, ni oler la tinta, ni saborear la punta de un lápiz, veía y olía el mundo con la misma claridad que los Vivos. Ellos, en cambio, no me veían como una sombra o un vapor flotante. Para los Vivos, era aire vacío. 
O eso pensaba...


OPINIÓN PERSONAL:

Con semejante sinopsis, en su día no pudo resistirme a él. Sí, en su día. Es un libro que compré hace años ya, y que me leí en aquel entonces. Pero tenía un grato recuerdo de él, y como me apetecía una buena lectura garantizada, decidí rememorarlo.

Os explico de qué va el asunto. La protagonista es Helen, un fantasma anclado en la Tierra con un infierno personal y muy temible pisándole los talones. No recuerda nada de su vida, ni tampoco el momento de su muerte; pero le persigue el pasado y constantemente le atrapan las sensaciones del momento en que se enfrentaba a la muerte. Asustada ante esos tormentos, Helen trata de escapar de él, y aprende a hacerlo: escogiendo anfitriones por los que velar. Es decir, ella se aferra a alguien vivo y lo acompaña en todo momento hasta el instante en que fallecen. Una vez ocurre esto, ella debe encontrar inmediatamente otro humano al que ser fiel o si no se verá devuelta a su infierno y el miedo y la angustia que éste le produce.

La narración se centra en el momento en que acompaña al señor Brown, que es profesor de literatura en un instituto americano. Todo marcha según la rutina: ella asiste a sus clases, se pasea por el aula sin que nadie pueda reparar en ella y mira por la ventana o escucha la voz de su anfitrión declamando literatura. Pero un día pasa algo extraordinario: unos ojos adolescentes están clavados en ella. Alguien puede verla.

Ese alguien se trata de James, un fantasma como ella que se ha adueñado de un cuerpo “vacío”, que no muerto. La diferencia está en que el alma de la persona a la que pertenece la carne por algún motivo ha abandonado su prisión, aunque no por ello el cuerpo deja de moverse, si bien como un autómata sin espíritu.

A partir de ese momento, James y Helen se conocerán y amarán. Sin embargo, se verán embargados por la frustración, ya que no pueden tocarse debido a la inconsistencia natural de Helen como Luz. Es por ello que se decidirán a apoderarse de otro cuerpo, el de una adolescente llamada Jenny.

Ambos fantasmas tendrán muchos obstáculos y luchas que librar. Para empezar está su propio pasado y la pesadilla de su último aliento. El miedo y la culpabilidad les impiden abrir la mente para recuperar cada detalle de esos fatídicos instantes. Sin embargo, ahora no estarán solos y se tendrán el uno al otro para apoyarse y acompañarse en la incertidumbre y el sufrimiento. Podrán compartir pensamientos e inquietudes, descargar el peso de sus existencias el uno en el otro con plena confianza, sabiendo que nadie en el mundo podría hacerles sentir tan en paz y reconfortados como ellos mismos. Es en ese aspecto una historia tierna y sincera, muy hermosa.

Aparte de esos impedimentos, también contarán con el entorno familiar de las vidas que han usurpado.

Billy Blake, de cuya identidad se ha apropiado James, es un adolescente que ya ha estado al borde de la muerte por voluntad propia, ya que tenía muchos problemas con las drogas. Vive en una humilde y desordenada casa solamente con su hermano Mitch, quien aunque no tiene los modos más adecuados, cuida de él a su manera y lo quiere y lo protege.

El hecho de que James tenga maneras muy distintas a Billy da pie a detalles graciosos, como el hecho de que tiene que abstenerse de ordenar su cuarto porque sino Mitch se asustaría porque el desorden rige el hábitat natural de los hermanos Blake (XD).

Jennifer Thompson, la alojadora de Helen, tiene un marco familiar en apariencia pacífico y ordenado. Sin embargo, padecerá muchos tormentos perteneciendo a esa familia. Para empezar están enfermizamente obsesionados con Dios y su devoción hacia él, lo que hace que los padres adopten un papel muy tirano y restrictivo, asfixiando la libertad de Jennifer y tratándola como a una autómata destinada a cumplir sus órdenes. Jennifer tiene una rutina preestablecida, y sus días siguen un patrón invariable, siempre conducida por la autoridad de sus padres y censurada por ellos. En este punto de la historia, la autora hace alarde de una opinión desfavorable de la religión y sus extremos, que se vislumbra muy bien en el día a día de Helen como Jennifer.

Es una novela bonita y atrapante, fácil de leer y con la que los jóvenes pueden reconocer en ella sus propios sentimientos; esas ganas de ser libre, de obedecer a nuestros deseos y aprender a imponerse cuando deciden que algo es importante para ellos. Eso además de identificarse con una forma intensa y adictiva de amar.

Le doy un 8.

viernes, 10 de agosto de 2012

AGNES GREY



Puntuación:☆☆☆


Sigo en mi línea, es decir, en pleno apasionamiento por la literatura victoriana. Así que hoy os traigo la reseña de la última novela que he leído y reúne estas características. Es la única obra que me faltaba para haber leído a las tres hermanas Brontë.

Agnes Grey nos permite introducirnos en la reflexiva y nostálgica mente de una joven llamada Agnes, viniente de una familia humilde que está pasando dificultades económicas. Con el propósito de ayudar a su familia, ya sea aportando un salario mínimo como ahorrándoles su manutención con su partida, Agnes se marcha de su hogar para probar trabajar de institutriz. En un principio ella se muestra entusiasmada, pues toda perspectiva se le aparece favorable: tanto la motivación de ayudar a su familia como la de ver más mundo y evolucionar como persona, teniendo para ello que poner en práctica facultades que, estando en el arropo familiar, nunca ha necesitado emplear. Sin embargo, pronto su entusiasmo se verá malamente afectado por la asimilación de la realidad: sus alumnos no son tiernos corderitos que desean ser educados y asumen la importancia de una mente cultivada. En cambio, son niños traviesos y mimados que se comportarán como salvajes ingobernables.

Llegados a este punto la novela sugiere una crítica a la paternidad. Porque Agnes se ve en la posición de tratar con unos niños que tienen unos modales espantosos y unas aficiones macabras, como la de mutilar pájaros vivos. Pero Agnes está en una situación difícil, porque si bien tiene permiso para inculcar (en vano) información de valor en esas huecas cabezas, no tiene el poder a emplear para corregir su mal comportamiento. Su poder con los niños es limitado. Sus padres no consienten que ella corrija la actitud de los muchachos con un efectivo correctivo, como lo sería un severo castigo o unas duras palabras que hicieran efecto en los niños; en cambio, no se reprimen a la hora de criticar a Agnes, culpándola de no moderar a sus niños. En más de una ocasión también se ve como los padres mismos son un mal ejemplo para los niños, y que su filosofía educativa jamás hará de esos niños seres sensatos, sensibles y civilizados.

Agnes Grey es una obra muy ilustrativa en cuanto a la época, tanto refiriéndose al ambiente, a las costumbres arraigadas de los nobles y a la común actitud de ociosidad, materialismo y vanidad que adoptaban sus contemporáneos más pudientes.

Por ejemplo, se vale del personaje de Rosalie Murray para retratar a la engreída dama de época. Rosalie es una joven bella, pero muy vanidosa y ambiciosa. Parece nutrirse de halagos y no concibe diversión que no incluya pavonearse y exponerse a la admiración de los demás. Además de eso, desea aspirar al amor de todo joven, desea suscitar ardientes pasiones que los hunda en la más acongojada miseria cuando ella los rechace sin mostrar un mínimo grado de cortesía. Sin embargo, no lo hace con concienzuda maldad, y en cambio, es simplemente víctima de su petulancia. Y pagará su arrogancia; ella misma se cavará su propia tumba y será condenada a perecer por siempre en ella.

Su hermana Matilda en cambio, es una joven que deserta de sus obligaciones como dama. No siente la mínima atracción por eventos sociales que tanto entusiasman a Rosalie, y tampoco se preocupa demasiado de su aspecto o de hablar de un modo exento de blasfemias. No parece tener prisa por casarse, como si no le preocupara en absoluto su finalidad de matrimoniarse, y en cambio prefiere pasarse la vida expuesta al aire libre, montando a caballo o viendo expediciones de caza. Por su comportamiento, tan salvaje e inadecuado, será censurada por su familia, sobre todo por su madre.

Personalmente, me ha parecido interesante la descripción de las personas que interactúan con Agnes Grey y la de sus ocupaciones, que consistían en asistir a bailes y demás celebraciones destacadas, en acudir a la iglesia, practicar el bordado y ensayar algún instrumento, salir a pasear por los jardines, leer o recibir visitas. Pocas cosas además de eso era lo que hacían las mujeres. Los hombres tampoco tenían un abanico amplio de opciones, aparte de su asistencia semanal a misa y de participar en eventos sociales, no hacían mucho más que leer, salir a cabalgar o ejercitarse en una cacería.

En cambio, las clases proletarias no tenían una vida tan insípida y sedentaria. Anne Brontë dota a Agnes de una bondad innata que la conduce a visitar a la gente más infortunada con el propósito de hacer más llevadera su condición necesitada. De ese modo también se nos retrata un poco la gente más humilde, aquellos que deben trabajar duro para todo: tanto para mantener a su familia como para permanecer en ese mundo y poder cuidar de ella. Y son pocos los nobles que se apiadan de ellos y se interesan por sus miserias. Y lo más triste de todo es que normalmente, cuando los acaudalados se molestaban en prestarles algún mínimo favor, no lo hacían con el propósito de sosegar sus cansadas almas, sino que lo hacían con la intención de deleitarse con la exuberante gratitud que contemplan en los ojos de los plebeyos, siendo encumbrados por estos al estatus de santería que en realidad no merecían.

Saco en conclusión que aquella época era demasiado egoísta e improductiva. Los ricos no tenían preocupaciones materiales, y en la mayoría de los casos no empleaban su vida en nada fructífero. Criados en un ambiente con la pasividad y la comodidad inútil como doctrinas, carecían de espíritu, de ganas de usar todos aquellos privilegios que poseían para hacer del mundo un lugar mejor que no solo beneficiase a unos pocos. Y los escasos que tenían esas aspiraciones carecían de medios para llevarlas a cabo. Por otro lado, los pobres, los que sí tenían chispa, no podían emplear sus energías en otra cosa que en sobrevivir y procurar la manutención de los que estaban a su cargo.

Es por tanto esta época una etapa cruda para todas las gentes, pero que por alguna razón, tal vez por los límites tan definidos en la sociedad, por las privaciones tan marcadas y los deseos y pasiones tan ardientes que las censuras inspiraban, tal vez por todo ello, es una época que me suscita fascinación y curiosidad.

Y este libro, muy instructivo, como ya he dicho, me ha aplacado bastante mi hambre por conocer más de esta era.

Además de los ejemplos del día a día de entonces, también cuenta con la historia personal de una joven algo tímida y retraída, silenciosa y observadora, sensata y bondadosa, que tendrá que atravesar muchos momentos difíciles y enfrentarse a duras situaciones. Eso además de tener que combatir sus propios anhelos y deseos de felicidad.

El libro posee buenos diálogos y reflexiones muy interesantes, los cuales enriquecen la amena y rica prosa de Anne Brontë.

Es altamente recomendable, y por ello y por todo lo expuesto, le doy un 8.

jueves, 2 de agosto de 2012

DOS PRINCESAS SIN MIEDO



Puntuación:☆☆☆☆


SINOPSIS:

Adelina y Meryl, las dos princesas del reino de Bamarre, viven sin preocupaciones en un hermoso castillo y sus únicas aventuras son las que leen o sueñan. Pero la desgracia acecha... Meryl cae enferma y nadie conoce la cura de su misterioso mal. A pesar de los buenos propósitos de todos, en la corte nadie parece muy capacitado para emprender un peligroso viaje en busca de un remedio. Adelina no es valiente, ni fuerte, ni demasiado intrépida, pero daría la vida por su hermana. Pese al miedo que le inspira lo desconocido, se lanza sola a esa aventura incierta, adentrándose en un mundo asombroso repleto de peligrosos dragones, ogros, grifos y espectros. Gracias a la ayuda de algunos regalos mágicos y de su buen amigo Rhys, el aprendiz de brujo, la tímida princesa logrará superar pruebas dificilísimas y derrotar a los enemigos más fieros... e incluso descubrir el valor y la fuerza de los sentimientos.


OPINIÓN PERSONAL:

Últimamente me apetece un montón leer este tipo de novelas, y la verdad que las estoy disfrutando muchísimo. Este libro me lo he devorado en dos sentadas, y es que enseguida me ha atrapado la maravillosa historia que narran sus páginas.

Para empezar, declaro que me he enamorado de esta autora. Y ya sé de otro libro que publicaron en España en el 2011 y que en cuanto lo vea me abalanzaré cual águila hambrienta que ha divisado un conejo apetitoso (XD).

En fin, prosigo con la crítica. Este libro, aunque se ambienta en una época medieval y fantástica como el de El mundo encantado de Ela, es totalmente diferente. Por supuesto, permanecen los rasgos distintivos del estilo de la autora, es decir: el ingenio, el humor y la ternura. Y en este libro incluso hace alarde de la capacidad de sorprender al lector, ya que el final resulta inesperado hasta que estás en las últimas páginas y te hueles un giro sorprendente de la historia. Y como me encanta que me pillen desprevenida, el final ha mejorado muchísimo mi impresión del libro.

La novela está plagada de emocionantes aventuras que nos permite seguir de cerca la capacidad de Adelina para amar. El amor por su hermana es puro y no tiene límites, y si para ello tiene que enfrentarse a mil monstruos lo hará. Prefiere morir en el intento de salvarla que no quedarse junto a ella, mirando como se le escapa lentamente la vida sin intentar nada por cambiar su destino. Adelina jamás ha sido valiente; una mísera araña era capaz de sacarla de un cuarto chillando. Meryl era la hermana brava y llena de coraje, aquella que aprendía esgrima soñando con salir algún día en busca del remedio para la Fiebre Gris y en su expedición matar ogros, dragones y grifos. Sin embargo, la enfermedad la escoge a ella. Y aún así, ella sigue luchando, sigue siendo admirablemente fuerte y valiente, y con sus fuerzas interiores batalla contra la Fiebre Gris, queriendo expulsarla en vano de su cuerpo. Aunque su mejor arma para derrotarla será el amor incondicional de su hermana.

Es una historia de lo más tierna, donde el amor es el promotor de los personajes. Donde el amor es más fuerte que los miedos y da el valor necesario para emprender destinos inexplorados.

El personaje de Adelina me gustó mucho. Me encantó la manera en que afronta sus miedos, la manera en que decide salvar a su hermana y tragarse sus temores, la manera en que empuña una espada con decisión pese a no haber aprendido a usarla. Me encantó la manera en que las aventuras peligrosas que vive la fortalecen y la hacen crecer y madurar.

Sin embargo, mi personaje favorito es Vollys, la dragona centenaria que aparece a la mitad de la historia. Me resultó tremendamente entretenido el pasaje donde tiene su protagonismo. Era una dragona muy lista y divertida. Me reí mucho con algunas de sus ocurrencias. Además era fácilmente irritable y algo perversa, pero me resultó encantadora y la verdad que incluso le cogí cariño aunque entorpeciera el camino de Adelina hacia la salvación de su hermana. Un personaje realmente fascinante.

El que no me terminó de convencer es Rhys, el aprendiz de brujo. Desde el principio me pareció demasiado formal y correcto, algo soso. Era dulce y honesto, pero en mi opinión le faltaba chispa, al igual que a la historia de amor entre él y Adelina. El romanticismo está más trabajado en El Mundo Encantado de Ela que en esta novela; sin embargo, este libro es más rico en aventuras y emociones, así que igualmente me ha hechizado y no he echado mucho de menos el que estuviera más elaborado en ese aspecto.

Como ya observé en mi primera experiencia con la autora, le encanta hacer guiños a otros cuentos en sus novelas. En está hallé cierta conexión con El Mago de Oz y las zapatillas mágicas que transportan a Dorothy. La autora se apropia de esta idea, aunque como siempre, la personaliza un poco.

También me gustaría comentar que la autora ha construido un mundo imaginario muy sólido y elaborado. Tiene un mapa claro de las tierras de Bamarre en su cabeza y lo comparte con los lectores con claridad. Además Bamarre tiene su propio héroe legendario, Drualdo el riente, y es de aquellos que inspiran cantatas y versos que se eternizan en tomos y se estudian en la corte. De esos héroes que viven aventuras basadas en el valor y el honor y tratan de ilustrar en esos valores a quien lee sus aventuras. De esos héroes inspiradores que predican la esperanza.

Por último reiterar que me ha encantado y que lo recomiendo a aquellos que echen de menos la magia de los cuentos de la infancia.

Un 9.


domingo, 29 de julio de 2012

EL MUNDO ENCANTADO DE ELA



 Puntuación: ☆☆☆☆




SINOPSIS:
No todo es plácido y sencillo en el mundo de los cuentos de hadas, un lugar en el que Ela podría lograr la felicidad, de no ser por el absurdo regalo mágico que le hicieron: el don de la obediencia. No es un obsequio inocente, ya que debido a ese conjuro, cualquiera puede forzar a Ela a realizar las más extrañas acciones. Además, su vida es cada vez más complicada: madrastras autoritarias, internados estrictos... Inde­fensa, Ela decide ir en busca del hada que la hechizó. En su viaje descubrirá que sus más importantes dones son el ingenio, la simpa­tía... ¡y una chispa de magia!


OPINIÓN PERSONAL:
Señoras y señores, ¡tengo el placer de presentaros el libro que me descubrió el maravilloso mundo de la literatura!

La primera vez que sostuve este libro tenía 12 años. Y en aquel entonces me dejó una fantástica sensación que me ha perseguido hasta el día de hoy. Sí, porque llevaba tiempo deseando releer esta delicia de novela, aquella que me atrapó por completo siendo una niña; aquella que aún recuerdo con un infinito cariño. Aunque también seré sincera y temí que volver a leerlo a una edad tan distinta rompiera el hechizo que me embrujó en su día. Sin embargo, la curiosidad fue más fuerte, y al final ha resultado que no me arrepiento en absoluto de haber redescubierto este libro y haber mimado un poco a la niña que todavía hay en mí.

Este es un cuento versado en la magia y la fantasía, cuyas páginas están plagadas de seres fantásticos y tiernos sentimientos.

Podría decirse que es una adaptación del célebre cuento de “La Cenincienta”, ya que hay escenas que se corresponden con el famoso relato. Hay muchas similitudes, pero no os preocupéis, porque contiene una alta dosis de originalidad que evitará que el libro pueda resultaros muy trillado. Porque el mundo de Ela es aún más fantástico y más rico, mucho más apasionante que el que nos exponen en la clásica obra.

Aparte del simpático entorno que envuelve a esta historia, otro rasgo loable es la protagonista principal: Ela. Se trata de una muchacha inteligente, espontánea y divertida que enseguida se ganó mi simpatía. Es una chica con coraje y con una fortaleza sorprendente. E incluso se las ingenia para ser rebelde y tener mucha personalidad a pesar de ser esclava del don que le diera el hada Lucinda al nacer, el don de la obediencia, aquel peligroso hechizo que determinará su vida y sus decisiones hasta el punto de amenazar su felicidad.

Otro personaje enternecedor es el príncipe Charmont. Es un joven honesto y comprensivo; muy tranquilo y demasiado serio… Al menos hasta que conoce a Ela. Ella y su afilado ingenio tienen facilidad para hacer reír al príncipe (y a sus lectores ;)), y ésa será una de las razones por el que él buscará su compañía y adorará a la muchacha. Sin embargo, aunque sus sentimientos son puros y sinceros, no será suficiente para esquivar la gran barrera que se interpone entre su felicidad juntos.

Aparte del hechizo que rige la vida de Ela también habrás personajes que no quieren apreciarla y que se devanaran los sesos a fin de pensar en diferentes formas de degradarla. Entre ellas estarán Madame Olga y sus hijas, Hattie y Olive. Las tres, aparte de los genes comparten una personalidad irritante y caprichosa que Ela no tendrá más remedio que soportar.

Huérfana de madre, además, estará obligada a estrechar los lazos con un padre ausente que no ve a Ela sino como a una mercancía prometedora de la que debe sacar el mayor beneficio a través de la institución del matrimonio. Es su padre un hombre avaricioso, cuya codicia le ciega hasta el punto de carecer de escrúpulos. La pobre Ela nunca ha sido estúpida, y sabe la manera de ser de su padre, y no le queda más remedio que ceñirse a sus deseos… Sin embargo, aún la gente a la que presumes de conocer bien puede ingeniárselas para decepcionarte hasta puntos insospechados.

Así pues, El mundo encantado de Ela es una novela de amor, de aventuras, de magia, y coraje. Habrá muchos elementos, tanto puestos por circunstancias de la vida como ideados por gente malvada y envidiosa o hadas incautas, que amenazarán constantemente la felicidad de Ela. Y ella deberá luchar, con la el único apoyo de Mandy, su hada madrina, contra todos aquellos obstáculos que insistirán en derribarla.

Sin embargo, a veces solo tenemos que silenciar el mundo y encontrar esa voz interior, hacer que su grito prevalezca sobre todo lo demás y escucharlo hasta que nos transmita su fuerza y nos haga liberarnos de las ataduras que las intenciones ajenas nos someten.

Porque somos más fuertes de lo que sospechamos… Pero a veces necesitamos una razón mayor para serlo y darnos cuenta de ello.

Un 9.

¿ME LO PRESTAS?




Puntuación:☆☆☆


Ésta ha sido una de mis últimas lecturas; un libro contemporáneo que sucede en los márgenes de la glamorosa vida neoyorquina. Sin embargo, por mucho que trate un estilo de vida que me resulta muy ajeno, algo que pretende ser una descripción del día a día que no se corresponde (ni por asomo) con mi forma de vida, tengo que decir que no resulta demasiado lejano. Ante todo es una novela de sentimientos, de cambios que nos suceden, de evolución a nivel personal, y eso es algo que experimenta todo el mundo, tenga el entorno que tenga.

Antes de empezar a exponer mi opinión, os concreto la sinopsis: Darcy y Rachel han sido amigas desde la infancia. Siempre han estado juntas, se han apoyado mutuamente y han experimentado casi a la vez todos los grandes sucesos de sus vidas. Las dos son absolutamente conocedoras de todos y cada uno de los detalles de sus vidas. Puede decirse que jamás han tenido secretos entre ellas y que nunca han dejado de interesarse la una por la otra y de tenerse por personas importantes en sus vidas, actuando siempre en correspondencia a una gran estima que se tienen y que parece inquebrantable.

Sin embargo, la relación no es tan transparente y bonita como ambas se empeñan en creer. Ambas son personas totalmente distintas y si sus caracteres no chocan de manera brutal y su relación consigue permanecer resplandeciente es porque ambas adoptan roles que la hacen funcionar: mientras Darcy es la triunfadora egocéntrica y guapa que siempre necesita de los demás, Rachel es la incesante trabajadora y voz de la razón que siempre está dispuesta a acudir en su rescate.

Darcy es vanidosa, competitiva y alocada. Su belleza la ha hecho engreída y le ha brindado una atención de la que hoy en día se alimenta. Siempre consigue relacionar todo lo que sucede a su alrededor con ella, siendo incapaz de ver el mundo sino es a través de sus emociones y padecimientos. Necesita traducir todo lo que le rodea de modo que signifique algo para ella. Es así de egocéntrica. Por ello siempre dará prioridad a sus alegrías y sus penas, y su visión de sus padecimientos consta en que TODO EL MUNDO debe esforzarse por consolarla y complacerla. Darcy además puede decirse que apenas se ha esforzado por nada en su vida. Es una de esas personas que confían en que la suerte encajará todas las piezas de su vida del modo más idóneo, y es tan afortunada que la suerte obra como ella confía en que lo haga. Por tanto, Darcy es hermosa, tiene un trabajo que consiste en cultivar relaciones y estar guapa a cambio de un salario escandalosamente caro y encima tiene a una legión de hombre suspirando por ella. Sin embargo ella está comprometida con Dexter, y el libro se centra en esa época de preparativos de boda, donde la determinación de un montón de personajes hacia esa decisión nupcial se tambalea.

Rachel por el contrario es una joven tranquila y muy dada a los demás. Pese a su manera de ser adora a Darcy y siempre está dispuesta a hacer todo lo que puede para consolar a su amiga y restablecerla en su felicidad. Incluso aunque eso signifique anteponer las necesidades de su amiga a las suyas propias. Esa actitud que ella cree que es la más acertada en honor a su gran amistad con Darcy hacen que Darcy no la valoré como se merece. Cierto es que la quiere, pero da por sentado que Rachel tiene que sacrificarse por ella, ya que es eso lo que ha recibido de ella y cualquier desviación de esa rutina ya le parece una falta gravísima hacia su antigua amistad.

Rachel siempre ha adoptado una actitud pasiva en su vida. Las únicas veces en las que ha luchado ha sido por terminar la carrera de derecho, por establecerse en su actual empleo, que aunque odia, le reporta el dinero que necesita para vivir. Pero cuando se trata de forzar a la vida a sonreírla, cuando se trata de batallar por su felicidad, siempre ha esperado pasivamente que viniera por sí sola. Es demasiado conformista y la infelicidad la persigue por ello.

Sin embargo una noche, la noche de su cumpleaños, la correcta, buena y tranquila de Rachel se acostará con el prometido de su mejor amiga.

Este hecho será una gran revelación para Rachel. Porque por encima de la culpa sentirá deseo. Y no solamente deseo por Dexter, sino también deseo por liberarse de las ataduras que se ha autoimpuesto durante tantos años, por identificar aquello que le hace feliz y aprender a disfrutar de ello más allá de la conveniencia de los demás.

Dexter y Rachel encontraran en esa única noche motivos para multiplicar esos encuentros, ya que significa para ellos algo más allá de la mera pasión y de su estima hacia Darcy.

Antes de que Dexter conociera a Darcy y se hicieran novios, Rachel era amiga de él y se sentaban juntos en la facultad de derecho. Pero Rachel era pasiva y tenía muy poca confianza en sí misma, así que por muchas emociones que le provocara en aquel entonces, jamás se atrevió a expresarlo ni a soñar con lo que deseaba.

Y aunque jamás había pasado nada romántico entre ellos, de alguna manera ambos se habían continuado preguntando por el sabor de un beso entre ellos, que luego resulta ser demasiado adictivo como para no dar prioridad a lo que ambos sienten en los momentos en que están juntos sobre todo lo demás, como la inminente boda o el daño que provocan a Darcy con cada encuentro, aunque ella no sea consciente.

Rachel, la protagonista principal y narradora, nos hará partícipe de las reflexiones que la obligaran a hacer la difícil situación en la que se verá, entre medio de su amistad con Darcy y su amor por Dexter.

Será una forma de actuar para ella totalmente ajena y desconocida. Por una vez en su vida la razón queda relegada a un segundo plano frente a los sentimientos. Y al principio se atreve a vivir aquella aventura porque está a la sombra, porque no es algo con promesas de futuro. De alguna manera se siente protegida de las decepciones venideras porque realmente no puede tener consecuencias. Pero los sentimientos de ambos van ganando fuerza y terreno y entonces encontrara esa voz, esa fuerza que ha estado inactiva siempre antes en su interior, y querrá exigir a voz en grito luchar por su felicidad. Encontrará la manera de conciliar sus deseos y su coraje, y por fin aprenderá a darse la importancia que merece, a ser consciente de que complacerse a sí mismo es más importante que encajar tu vida y decisiones según la felicidad ajena. Por fin aprenderá a valorarse.

Y también pensará mucho en su amistad con Darcy. Verá toda aquella relación desde una perspectiva muy diferente, considerando parámetros que han permanecido ocultos hasta ese momento. Y se dará cuenta de que aunque la quiere, sus caracteres se conducen por caminos opuestos y que además predomina una competencia insana entre ellas. En el ámbito de la amistad aquellas jugarretas que se hicieran con el único propósito de estar por encima de la otra se limaban y se les restaba importancia; pero cobran una nueva importancia cuando Rachel cae en la cuenta de que Darcy siempre ha sentido la necesidad de ser superior a ella y que realmente no la valoraba lo suficiente como para sentir simplemente felicidad sincera por sus logros; en cambio necesitaba demostrarse a sí misma que también podía alcanzar la misma clase de felicidad, aunque para ello tuviera que eclipsar a Rachel.

Mi conclusión es que el libro es interesante, sembrado de muy buenas reflexiones y con un atractivo especial. La historia en sí es predecible, y muy lenta, y no suceden grandes acontecimientos o sorpresas. La novela te mantiene en regularidad emocional. Aún y todo, mi nota para ella es alta, porque la construcción de los personajes, en especial de Rachel, ha sido muy interesante y su evolución ha sido lenta y creíble. Y además, predica la necesidad de valorarse y escoger tus batallas, que es algo realmente emocionante.

Un 8,5.